Discurso de Grado...

Señor Rector, Licenciado Nelson Riveros Grajales, Coordinadoras Azucena Carranza y Consuelo Beltrán, Cuerpo docente de la institución, señores padres de familia, graduandos y demás asistentes; tengan todos un cordial saludo.

¿Alguien nos pronosticó que seis años pasarían tan rápido? Creo que sí, y muchas veces.

Aventura, eso fue el colegio, algo que no elegimos, que nos escogió a nosotros. Cambió el patio de tierra, cambió el pasillo que fue escenario de tantas aventuras de la mano de la imaginación.

Reímos con los juegos de nuestros compañeros de clase, esas frases que sólo nosotros sabemos que valieron tanto. Aún están escondidos por ahí esos latidos que largamos, cuando se nos ocurrió mirar con dulzura en el alma de nuestro compañero de al lado. Observamos a esos grandes jóvenes pasar ¡Eran tan altos! Y ahora cuando nos ponemos el uniforme, cuesta convencernos que dejamos de ser pequeños.

Los pasillos nos oyeron correr, llorar o simplemente hablar. Conocimos el orgullo del primer excelente, supimos de la decepción cuando no lo conseguimos. Poquito a poquito nos fueron tallando los suspiros, erosionando los deslices del camino. Todo fue una sinfonía con espontáneas notas que armaron esta melodía llamada vida escolar.

Recuerdo como era este colegio, tanto como recuerdo esa alma de niño en lo profundo de mi corazón. La profesora de historia me enseñó que la sala podía ser escenario de grandes batallas. En español las letras se transformaron en relatos animados por su gesticulación, algunos con más euforia, otros con más pasión.

Así como se alzan los cimientos de una construcción, se alzaron nuestras mentes día a día; con fuerza e ímpetu para venir a aprender matemáticas, biología, cariño, convivencia, respeto, alegría, crecimiento, entre tantas otras asignaturas que olvidamos poner en el horario pero que siempre estuvieron presentes. En ocasiones nos costó, tropezamos varias veces al año con el cansancio y el hastío. No obstante sacamos lecciones de las derrotas y nos confortamos en las victorias; lo más importante es que jamás nos quedamos detenidos.

Y ahora de pie aquí, frente a ustedes, debo confesar que pensé estas palabras tantas veces; pensé en un discurso irónico y satírico, cargado de superficialidad y decepción. Pero no fue así, ya que también al igual que ustedes, oí vibrar distinto mi corazón. Y no es casualidad, es responsabilidad de la emoción, la que logró traspasar las fronteras de esa represa mental llamada razón.

Ojalá hubiera una nueva página, donde todos volviésemos a entrar a nuestro colegio. Donde tuviéramos que sentirnos felices de escuchar el timbre para salir a recreo o la ya más distante y anciana campana de los recesos en primaria.

No podemos negarlo, alguna vez condenamos esto al poco decoroso título de cárcel. Amigos; si así fuera, les aseguro que ningún prisionero ha sentido tanta nostalgia y pena de los días que duró su condena.

Ahora debemos partir, siempre supimos que iba a ser así. Esto no significa que hoy algo muera, de lo contrario, es toda esta multitud la que nos invita a descubrir un nuevo mundo. Los que nos rodean aquí trabajaron arduamente preparándonos para el gran camino. Es tiempo de elegir; sí, ahora sí lo que viene no es más un accidente, es parte de nuestra decisión.

Este es el ocaso de un titán con los pies cansados, agotados del calzado escolar, que en su momento nos brindó protección. Ahora es la seguridad la que cubre nuestros pies descalzos. Seguridad de lo que somos, porque es hoy el día en que todo lo dejamos, pero con orgullo de ser nosotros los dueños de lo que se forjó. Sin vergüenza de nuestra esencia ni de nuestros corazones. Este es el término de la travesía, que nos hizo conocer no a uno, sino a decenas de hermanos.

Si desean conseguir algo, no traten, consíganlo, de lo contrario, ni siquiera lo intenten. No seamos hombres que ven las cosas como son y dicen su porqué, más bien seamos quienes vean lo que todavía no es y planten un ¿Porqué no...?

Estamos transformándonos en la fuerza de un país, ciudadanos jóvenes, preparados por el hierro de la educación. Educación intelectual, humana y moral. Creemos que está aquí la clave para ser un país mejor, que es el colegio quien nos da la llave para dar paso a las oportunidades, es la educación como un rayito de sol que puede y debe llegar a todos.

Vivimos para el hoy y el mañana y no para el ayer.

Directivos, cuerpo docente, funcionarios de la que sentimos a estas alturas, tan propio colegio Gustavo Restrepo; este es nuestro adiós tierno. Bien sabemos que cuando se regresa de “visita” se dan inconclusos “hasta luegos”

Padres, estén tranquilos. Aprendimos de la experiencia y del recuerdo, ahora manejaremos con sabiduría el porvenir. No olvidaremos que el destino no se compra, se construye con esfuerzo.

Tenemos la certeza de que lo más increíble de los milagros es que ocurren, y somos encarnación de un gran hallazgo: estar vivos hoy en esta ceremonia, celebrando el cierre del ciclo escolar. Hay que dar gracias a esta vida que nos ha dado tanto.

Y como dijera el novelista inglés Graham Greene, la humanidad no avanza sólo por los potentes empujones de sus grandes hombres, sino también por los modestos impulsos de cada hombre responsable.
A todos quienes directa o indirectamente estuvieron ahí.

Muchas Gracias

CÉSAR RENDÓN


"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo."

Galileo Galilei

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